Mindfulness en clase y en casa

Divider
Mindfulness. Prácticas informales

Prácticas informales de Mindfulness para facilitar la educación emocional 

En la sociedad actual evaluamos constantemente las conductas de las personas que nos rodean. Desafortunadamente, con l@s niñ@s no se hace una excepción:

“No pegues”, “Deja de llorar”, “Te portas mal”, “Comparte los juguetes con tus amigos”

Si consideramos importante cuidar de la educación emocional de los más pequeños (tanto en casa como en los colegios) el primer paso imprescindible es identificar las emociones que ha producido el tipo de conducta que hay que mejorar.

Una vez se ha identificado la emoción: «estoy triste», «estoy nervios@», «estoy enfadad@» es importante profundizar en el significado y no detenerse en la parte superficial de la expresión emocional. 

En una situación de calma, podemos preguntar a los alumnos o hijos: ¿Qué ha pasado para sentirte de esta forma?, ¿Cómo ha reaccionado tu cuerpo? ¿Qué cambios has notado en tu cuerpo cuando te sentías así?.

Para conseguir dar respuestas a estas preguntas es necesario PARAR, mostrar atención al presente y analizar el interior.

Mindfulness. Prácticas informales

El funcionamiento del día a día nos arrastra y nos dificulta detenernos frente la situación presente para analizarla con los hijos o alumnos, pero aunque sea difícil llevarlo a cabo en todas las situaciones cotidianas, es esencial parar, preguntar qué siente, visualizar la situación, qué está pasando, qué cambios corporales está notando, para finalmente poder profundizar en los cambios emocionales y mentales del momento.

Dependiendo de la edad del/la hij@ o alumn@, podemos iniciar este proceso analítico haciendo las observaciones desde el exterior y realizar las preguntas para poder obtener su opinión.

Inicialmente no nacemos con esta habilidad y desde luego la superficialidad e inmediatez del día a día no ayuda en este ejercicio.

El Mindfulness es una buena práctica para desarrollar la capacidad de visualizar el presente y de esta manera dirigir nuestra atención de forma correcta.

Existen prácticas formales e informales que se pueden incorporar fácilmente en nuestra vida cotidiana.

Las prácticas informales hacen referencia a pequeños actos cotidianos que pueden ayudar a mostrar atención en el presente y se pueden practicar en cualquier momento del día. Por ejemplo:

-Ejercicios de atención focalizada: mantener el foco de atención plena hacia una sola cosa. Observar los detalles.

-Parar y observar el entorno donde nos encontramos: ser conscientes de lo que pasa, cuantas personas hay, que cosas se mueven, qué está estático. Etc.

-Después de hacer algunos ejercicios físicos, sentarse y percibir los cambios del cuerpo.

-Ser más conscientes de los olores y del tacto de los objetos que nos rodean. Cuando comen una fruta, su comida favorita. Podemos realizar un juego tapando los ojos y tocar algunos alimentos.

-Llamar su atención a la hora de clase o del patio con un pequeño ruido (chinchines).

Actuación 3

En la Actuación 3 de Little Circus,  se hace referencia a las pistas que nos da el cuerpo avisándonos de un estado emocional concreto. Consiste en ser consciente de los cambios físicos que nos producen las emociones como temblor, doler la barriga, contraer la musculatura, apretar las manos, tensar la espalda, sensación de pérdida de fuerza y energía, ganas de llorar etc.

Estas y muchas otras son las prácticas informales que se pueden practicar tanto en casa como en el colegio.

 

Cuidado con las interpretaciones de las pautas que se ofrecen. No siempre es posible realizar este proceso tan analítico, aconsejamos elegir algunos momentos o situaciones concretas.

En el caso de algunos hij@s o alumn@s, aún llevando a cabo este proceso, es posible que persistan en la respuesta conductual automática. La educación emocional es de largo recorrido. Cuando más expongamos a l@s niñ@s a estos procesos, más posibilidades de éxito se pondrá tener en un futuro.